Carboxiterapia

Sobre el tratamiento
Fundamento Científico: Intercambio Gaseoso y Efecto Bohr
La carboxiterapia basa su eficacia en un fenómeno fisiológico fundamental. Al realizar la administración controlada de dióxido de carbono medicinal (CO2) en el tejido subcutáneo, se genera un estado de hipercapnia local (aumento de la concentración de CO2).
Este aumento de CO2 reacciona con el agua del tejido para formar ácido carbónico, lo que disminuye el pH local (acidificación). Esta caída del pH activa el Efecto Bohr: la hemoglobina reduce su afinidad por el oxígeno y lo libera masivamente hacia las células de la zona tratada. Este proceso no solo mejora la oxigenación tisular y la microcirculación de forma inmediata, sino que también estimula el metabolismo celular y favorece la regeneración de los tejidos.
¿Por qué la piel necesita oxígeno?
Imagina que cada célula de la piel es una pequeña fábrica que trabaja las 24 horas del día. Para que las máquinas de esa fábrica funcionen, necesitan electricidad, y en nuestro cuerpo, esa electricidad es el oxígeno.
• Energía para trabajar: Sin oxígeno, las células se cansan, se ponen lentas y no pueden cumplir sus tareas de limpieza y reparación.
• Renovación constante: El oxígeno es el combustible que permite que la piel fabrique colágeno nuevo y células jóvenes.
• Limpieza de residuos: Ayuda a "barrer" las toxinas y el CO2 acumulado que hace que la piel se vea opaca o con ojeras.